El ejercicio del pensamiento en el campo de la filosofía impulsó, a lo largo de los años, una expansión: Espacio de Pensamiento, un territorio donde las producciones se multiplican en el entrecruzamiento de distintas prácticas y saberes, estimulando la investigación, la creación y la invención.
Pensamiento y vida se encuentran aquí indisolublemente ligados. El pensamiento impulsa transformaciones en nuestras maneras de comprender, sentir, percibir y habitar el mundo; en nuestras maneras de vivir. En ese movimiento, abre nuevos modos de existencia y de producción de tramas comunitarias.
Este modo de concebir y ejercer el pensamiento ha tomado forma en múltiples experiencias y ámbitos de trabajo.
El recorrido se inició en Buenos Aires, en 1984, con los Seminarios y Talleres de Pensamiento Filosófico coordinados por Annabel Teles. En 1992, estas experiencias dieron lugar a la creación de Espacio de Pensamiento, que desde entonces desarrolla de forma ininterrumpida seminarios, encuentros, jornadas y colectivos de trabajo que articulan filosofía, arte, ciencia y distintas prácticas orientadas a la transformación individual y colectiva.
En 2002, las Rondas de pensamiento filosófico y los Colectivos de producción realizados en distintas zonas del Conurbano Bonaerense ampliaron los ámbitos y las modalidades de trabajo. En ese nuevo despliegue, el pensamiento se enlazó con experiencias colectivas orientadas a la elaboración de problemas, la creación de vínculos y la transformación de las condiciones afectivas, relacionales y materiales de existencia.
A partir de 2005, Espacio de Pensamiento expandió sus recorridos hacia Montevideo. En el encuentro con diferentes territorios, personas y situaciones, se multiplicaron los seminarios, rondas de pensamiento y colectivos de producción.
Los seminarios se constituyeron en espacios sostenidos de formación, estudio e investigación, en los que participaron personas procedentes de ámbitos académicos y no académicos. El trabajo realizado en torno al pensamiento de Spinoza contribuyó a la expansión de los estudios spinozistas en Uruguay.
Espacio de Pensamiento albergó también diálogos con personas y colectivos vinculados con la psicología, el arte y distintas prácticas políticas y sociales: movimientos sociales, colectivos feministas, cooperativas agrícolas, sindicatos, fábricas recuperadas y grupos de personas en situación de privación de libertad. Estos encuentros ampliaron los ámbitos de circulación del pensamiento y propiciaron su efectuación en la elaboración de problemas y la creación de experiencias compartidas.
El conjunto de estas experiencias fue dando consistencia a un ejercicio que enlaza activamente pensamiento y vida.